Esta es mi primera diana de autoevaluación de habilidades personales:
Como puntos fuertes he de decir que se sitúan, por encima de los demás, la empatía, la preocupación por los otros, la escucha activa y la claridad y concisión en la expresión.
La empatía es la habilidad para entender los valores, las opiniones y las cualidades de los demás. Poseer esta habilidad ayuda a conocer el contexto, especialmente a las personas, saber lo que esperan y a realizar un análisis que sea el punto de partida de un proyecto global de centro. Pero un exceso de empatía conlleva, en ocasiones, un exceso de preocupación por los demás, que es la siguiente habilidad, y eso no siempre es positivo. La sensibilidad ante las preocupaciones y dificultades de los otros favorece el clima de comunicación pero puede llegar a bloquear a la persona que dirige un equipo de personas cuando se convierte en una obsesión constante, llegando a relegar a un segundo plano la preocupación por uno mismo.
En cuanto a la escucha activa y la claridad y concisión en la expresión son cualidades, ambas, muy relacionadas con la comunicación. La primera consiste en una sensibilidad y habilidad para escuchar atentamente a los demás y para prestarles atención plena, sin interrumpir ni dominar la conversación y la segunda consiste en expresar hechos y opiniones con economía y rigor, tanto oralmente como por escrito. Debido a mi formación como lingüista ambos son puntos fuertes dentro de mis habilidades personales.
En el otro extremo se sitúan la asertividad y el trabajo en equipo como puntos más flojos. En cuanto a la asertividad, se trata de la habilidad para decir directamente lo que uno quiere, necesita o siente, expresando las propias opiniones con firmeza pero respetando los intereses de los demás y los nuestros propios. Esto requiere, a veces, la confrontación dialéctica que, personalmente, me incomoda bastante y, sobre todo, una firmeza en los mandatos que me cuesta ejercer por miedo a que sean confundidas con autoritarismo (algo que detesto profundamente). De la mano de esto, el trabajo en equipo cuando hay personas a las que hay que recordarles constantemente sus obligaciones me resulta muy molesto, me cuesta gestionar el liderazgo cuando los miembros de un equipo no cumplen con su función dentro de él.
Veamos, a continuación, la diana de habilidades técnicas:
Planificación de proyectos: Es la habilidad para anticipar resultados deseables y para poner los medios necesarios en su consecución, generando respuestas específicas y contextualizadas desde dentro, sin importarlas de ámbitos no análogos o acatando las que vengan impuestas por la Administración de manera uniforme.
Comunicación: Como he dicho antes mi formación como lingüista favorece esta habilidad a nivel técnico y personal.
Organización de recursos: Es el conocimiento y las destrezas para identificar, obtener y organizar los recursos adecuados para asegurar el éxito de los proyectos. Por mi experiencia en organizaciones de tipo cultural y político desempeñando cargos de de organización, tengo habilidades para analizar las posibilidades del entorno y buscar información de las distintas Administraciones cuyas distintas convocatorias facilitan la obtención de determinados recursos.
Gestión del tiempo: creo que aunque se presente aquí como una habilidad técnica tengo aptitudes personales que facilitan esta habilidad, además de experiencia previa como madre y mujer trabajadora (la necesidad de conciliación entre las mujeres que somos madres y trabajamos dentro y fuera de casa nos hace expertas en la gestión del tiempo).
Evaluación: Es la capacidad para establecer los mecanismos apropiados para hacer un seguimiento sistemático y para modificar actuaciones individuales y grupales y los procesos generales de actuación. Por nuestra labor como docentes, creo que es algo en lo que tenemos cierta experiencia.
Profesionalidad: Es la capacidad y deseo de mantener los patrones de comportamiento apropiados a la profesión, en la prestación del servicio educativo. Creo, modestamente, que poseo dicha capacidad.
Como puntos débiles debo señalar los siguientes cinco:
Negociación: Es la habilidad para negociar con instancias internas y externas los procedimientos y recursos para el éxito de los proyectos.Entra en confrontación con la asertividad y la excesiva preocupación por lo demás que puede conllevar, en ocasiones, no ser demasiado buen negociador.
Motivación: Es la habilidad para involucrar al profesorado en el proyecto común de centro. Me parece la habilidad más difícil de todas, sobre todo por la fragmentación de nuestro gremio. Profesorado interino (en Asturias más del 30%) que está "de paso" en el centro, maestros, profesores de secundaria y de formación profesional, forman parte de un colectivo con intereses muy diversos a los que cuesta involucrar en un proyecto común. La excesiva carga lectiva en Asturias (con 20 o 21 horas lectivas en secundaria y la excesiva burocratización de nuestra profesión son inconvenientes para la implicación efectiva del profesorado en labores distintas que no sean las imprescindibles.
Coordinación: Es la habilidad para dirigir equipos, reuniones y alcanzar acuerdos. En esta habilidad influye la asertividad que, como vimos, no uno de mis puntos fuertes.
Gestión del conflicto: En la resolución del conflicto un director o directora debe identificar el problema que lo ha generado, centrarse en él y no en las causas ni en las consecuencias y no mezclar un conflicto con otro. Por mi manera de ser, tiendo a tener una visión general de las cosas y me cuesta aislar los problemas: no concibo atajar un conflicto sin la identificación del problema que lo ha provocado ni las causas y sus consecuencias.
Conocimiento del centro y comprensión del contexto: Aunque el centro está situado en una localidad en la que he nacido y crecido solo llevo dos años trabajando en él por lo que mi conocimiento del mismo es muy limitado aunque el contexto lo conozco y comprendo perfectamente.
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